lunes, 8 de febrero de 2010

Edition Brésilienne!!!!


.....Prochainement, nos aventures brésiliennes en français....promis, avant jeudi !!!!!

sábado, 6 de febrero de 2010

BRASIL ME ATRAPA


Casi un mes sin escribir. Brasil! nos ha atrapado de tal manera que el tiempo parece que haya pasado màs ràpido. Después de la tranquilidad y sosiego de Uruguay aterrizamos en Salvador de Bahia. Fue una explosiòn de colores, holores, música e intensidad de golpe. Al principio nos sentíamos totalmente desubicados por el cambio cultural y además el idioma por lo que el primer día estuvimos deambulando por la ciudad sin saber adonde ir y sin un rumbo fijo. Ya poco a poco nos hicimos a la ciudad y al ambiente. Fuimos a parar a un hotel en pleno centro de Salvador llamado "peulorinho" que es el centro urbano y de arquitectura colonial. Justo allí el día que llegamos conciertos y ensayos de las bandas. Cahipirinha por aquí y paso por allá, en ese momento pensé: cuando escuchaba de Brasil me lo imaginaba así tal cual. Pasamos tres días y nuestra intención era ir hacia las playas y lugares más tranquilos. Casualmente, sin nosotros saber, había al día siguiente una de las fiestas más importantes de Salvador. Es un festejo relacionado con la religión "Candomble" de origen africano ya que Salvador es la ciudad más africana de Brasil. Nos explicaron que había un desfile de chicas con flores y agua, que se tenía que ir vestido de blanco y seguir 7 Km hasta un cerro donde estaba la Iglesia Bonfim, allí se finalizaba el desfile y se festejaba. Como ofrenda tenías que dejar una pulsera típica de Salvador . Son unas cintas de alegres colores.
Nosotros, como no íbamos a ser menos, nos pusimos ropas blancas y salimos en la mañana a desfilar, beber y bailar. Cuando llegamos a la iglesia con varias cervezas y cahipirinhas en la cabeza habia un espectáculo increible y es que cuando los brasileños se ponen de fiesta, se ponen de fiesta ! La iglesia cubierta toda de cintas de colores que se movían y vibraban como la música. Acabamos realmente cansados ya que para subir se tiene que bajar y no habia otra forma que a dos patas ya que estaban todas las calles cerradas.
Después de Salvador partimos a una isla que está justo enfrente su nombre Itaparica, un verdadero paraiso tropical pero lamentablemente un basurero. Solamente una playa se salvaba de resto era una isla muy poco cuidada. Pasamos dos noches allí y salimos corriendo, lo único bueno que nos dejó la Isla fueron dos parejas que conocimos y una de ellas se ofreció a llevarnos hacia otro grupo de islas llamado Morro de Sao Paolo, así que nos fuimos en su coche hasta un pueblo y después tomamos un barco hacia las islas. Fuimos a un camping super bonito enfrente de la playa lleno de árboles, te caían los mangos en la cabeza, luego te los comías claro está. Estabamos en un pueblecito llamado Gamboa más económico que Morro y justo al lado. Pasamos tres días con esta pareja de más de 40 años con un corazón muy grande que nos trataron como si fueramos sus sobrinos. Morro no nos decepcionó, playas de arena blanca y aguas transparentes con cocoteros bordeando la playa. De regreso a Salvador nos despedimos de nuestros amigos que muy amablemente nos dejaron en nuestro hotel.
Siguiente destino Praia do Forte, se encuentra al norte de Salvador, son unas playas muy lindas famosas por su reserva de tortugas y por sus arrecifes de coral. Como también es muy turístico y muy caro buscamos un camping. El único, uno que estaba situado en una reserva natural, era un lugar lleno de vegetación y animales: monos en los árboles, pájaros e insectos! hasta arañas gigantes, se me olvidaba, sapos enormes. Muy bonito sitio pero casi fuí devorada por los mosquitos. Aquí en Praia do Forte pudimos bucear con máscara y ver peces tropicales de colores, como si nadaras en un acuario.
Tuvimos que dejar Salvador y sus alrededores sin conocer ni una cuarta parte, pero es que Brasil es muy grande y necesitas muchisimo tiempo si se quiere visitar todo por lo que nosotros elegimos a donde ir y descartamos sitios. Ya nos tocaba subir un poco. Cogimos un bus hacia Recife. Algo a comentar es que los buses aquí son carisimos y el servicio no es tan bueno.
Mientras viajabamos decidimos con Matt que al llegar a Recife nos iríamos directamente a algún pueblo. No teníamos ganas de estar en ciudades grandes. Nos habían dicho que cerca de Recife habían playas muy bonitas en un lugar llamado Porto de Galinhas. Llegamos y directamente cogimos otro bus hacia Porto, 2 horas de pie y el autobús lleno con un conductor que parecía que hiciera carreras. Locura total. Por fin en Porto de Galinhas buscamos otro camping, no había así que tuvimos que ir a un pueblecito de pescadores justo al lado. Un camping bastante básico y caro para lo que ofrecían. Con un ambiente muy cargante y no muy enrollados con frases evangélicas. El paisaje de Maracaipé, el nombre del pueblo es muy bonito una gran playa con olas, paraiso de los surfistas y si caminas hacia un lado hay un rio que se junta con el mar, precioso lugar siempre solitario. Hicimos una visita a Porto de Galinhas mucho más turístico, la playa es paradisiaca, aguas cristalinas de color turquesa y arena blanca con un arrecife de coral gigante para bucear. La llaman la Polineasia de Sur América, precioso pero muy explotado turísticamente, demasiadas sombrillas y vendedores ambulantes pero pudimos disfrutar de un paisaje maravilloso debajo del mar donde vimos miles de peces enormes con colores fosforecentes. Justo en esta playa conocimos a una pareja de argentinos Mariano y María, pasamos dos días con ellos y nos invitaron a dormir a la casita que habían alquilado. Ellos viajan hace más de un año por Sur América y venden pulseras y collares que hacen ellos mismos. Nos dieron un buen ejemplo de como se puede rebuscar uno la vida, también nos dieron muchos consejos para nuestros futuros destinos ya que ellos venían del norte hacia el sur y nosotros alrevés. Nos recomendaron mucho ir a un lugar que se llama Pipa, así lo hicimos nos despedimos y viajamos hacia allí cerca de Natal, más al norte.
Llegamos a Pipa de noche y buscamos un camping que nos habían recomendado nuestros nuevos amigos. Eran las 23h de la noche y el camping estaba solo tuvimos que despertar a la dueña que nos abrió con cara de dormida . Nos ofreció una habitación con un baño privado muy aceptable y limpia por muy buen precio. Decidimos quedarnos allí 5 noches para aprovechar que nos gustaba el lugar y el buen rollo del sitio y no gastar tanto dinero. Estabamos muy agusto y podíamos cocinar. Pipa es un pueblecito muy agradable con ambiente un poco hippie y bastante turístico. Es muy pequeño, tiene varias playas, la principal que está en el pueblo es la más tranquila las demás tiene más oleaje y se practica mucho surf. Tiene un paisaje bastante peculiar como con acantilados y otra parte de rocas y cocoteros, el agua es de color verde azulado claro y arena blanca. Lo que destaca las playas es que está llena de delfines, concretamente dos de ellas una se llama la playa de los delfines y al lado otra que se llama Madero. Ellos nadan muy cerca de la orilla y se puede ver cuando sobresale medio cuerpo. Siempre que Matt veía uno yo no me enteraba porque soy ciega. Varias veces nos metimos en el mar para esperar si pasaban pero no tuvimos suerte. Pasamos tiempo con un grupo de chicos argentinos amigos de la pareja que habíamos conocido anteriormente. Muy simpáticos nos invitaron a un cumple en la playa con asado y luna llena, dormimos en la playa en las hamacas de un chiringuito, lo pasamos genial! Al día siguiente desperté pensando que me quedaba solo un día y no había podido ver los delfines de cerca, así que dejé a Matt en casa y me fui sola a la playa donde se suponía que habían más. Para llegar a ala playa tenía que caminar un rato por la orilla, lo que tienes que estar pendiente de las mareas porque si sube la marea no puedes pasar, ya que es un acantilado. Yo llegué y la marea estaba subiendo pero podía avanzar. Pensé que podía esperar en la playa de los delfines hasta que volviera a bajar. Cuando llegué me di cuenta que estaba sola completamente, el sol, el mar y yo... cuando para mi sorpresa vi un delfín saltar, inmediatamente me metí en el agua a nadar y pude ver a dos metros de mi como saltaba, uno, dos y tres delfines. Fue un momento mágico que nunca voy a olvidar, pero lo mejor fue cuando vi pasar uno muy cerca de mi saltando y sacaba su carita. No tengo palabras para explicar mi momento de felicidad. Un momento después ya no vi ninguno más, la marea se mantenia alta pero estable, así que me tumbé en una hamaca a leer. Pero de repente una ola me mojó toda, vi a unos surfistas que se íban y sentí que debía marchar yo también la cuestión es que la playa empezó a taparse de agua y comencé a caminar hacia la playa del pueblo. Pero ya no había playa tenía que caminar contra las rocas que estaban en el acantilado y las olas me mojaban completamente, pasé mucho miedo porque pensé que si subía más la marea tenía que nadar y era un buen trozo y con la corriente en contra. Estuve como una loca con mi vestido de flores, mi libro, crema solar en la mano. luchando por el acantilado y el corazón que me iba a mil. Cuando ya pensé: la cosa se ha puesto chunga vi unas escaleras de madera que fue mi salvación subí y había una puerta toqué el timbre, era la parte trasera de un hotel. Me abrieron y me vieron con el vestido medio roto llena de barro, pero eso si, salvé mi libro y la crema. Les pedí que me dejaran salir a la calle. Me salvé!
Esta fue mi aventura en Pipa, partimos al día siguiente hacia Fortaleza, fueron 8 horas de viaje de noche en un autobús super incómodo. Al llegar a Fortaleza tomamos otro autobús para Jericoacoara donde se tiene que acceder en un 4x4, porque está lleno de dunas de arena. Aquí estamos en Jericoacoara atrapados diez días porque no tenemos dinero. Hasta que no nos paguen no podemos irnos de aquí ya que los buses son muy caros y queremos irnos a Belem Amazonas directamente. Hemos alquilado una casita de pobres pero decente, llevamos tres días disfrutando de los hermosos paisajes que ofrece este lugar, Dunas de arena como el sahara, mar y lagos paradisiacos de agua dulce entre las dunas con palmeras. Es un paisaje muy peculiar y único también con las mejores puestas de sol que se puedan imaginar.
Ya seguiremos con nuestra aventura Brasileña.
Besos a todos