
Estamos subiendo en autobús hacia Buenos Aires, 16 horas de viaje pero ya solamente nos faltan 4 horas para llegar de nuevo a la ciudad. Dejamos atrás las grandes tierras Patagónicas y su naturaleza para hacer un paro en la ciudad de 2 días y partir hacia al norte del país, mucho calor y otro paisaje nos espera.
Para terminar nuestro recorrido por la Patagonia hemos finalizado muy bien en Península Valdés un paraiso lleno de animales. Llegamos el pasado viernes en la madrugada a Puerto Madryn casi 24 horas subiendo desde Calafate, parece duro pero en realidad el transporte de bus es muy cómodo. Estamos sorprendidos con la atención que recibes como si viajaras en un avión, te dan comida, las sillas son muy cómodas y te ponen muchas películas, así que ya nos estamos acostumbrando a realizar largos recorridos porque las distancias son muy extensas.
Habíamos reservado en un hostel que se llama "Che Patagonia" en la pequeña ciudad en frente de la playa, mi mayor felicidad al llegar fue sentir la temperatura que había subido 10 grados y sentir la brisa marina.
En península Valdés tienes muchas cosas para hacer maravillosas y cuando llegas te quieren vender gran cantidad de planes, tours, aventura etc. muy maravillosos pero carísimos. Ya por experiencia y porque estamos justos de dinero, no decimos si a todo lo que nos venden y miramos opciones más económicas. Así que nuestro plan fue coger un bus a Puerto Pirámides que es una pequeña aldea a dos horas de Puerto Madryn, acampar y desde allí comprar el billete para hacer el avistaje de ballenas. Lo ideal es alquilar un coche y recorrer la península para ver los diferentes animales: orcas, pingüinos, lobos marinos, elefantes marinos, guanacos y muchos más. Pero alquilarlo entre dos no salía a cuenta y hacer el tour en un día en autobús con un guía tampoco nos atraía mucho, más aun cuando estamos intentando salir de ese tipo de circuitos turísticos. Pues así lo hicimos, llegamos a Puerto Pirámides, localizamos el camping y montamos nuestra tienda. El camping está justo detrás de unos arboles que bordean la playa es muy grande pero estaba casi vacio, un gustazo! con muchas parrillas repartidas por todas partes, un sol espectácular nos iluminaba y todo holía a verano playero. Estábamos en plena armonía cuando de repente llega un colegio de 50 niños (monstruitos) con enormes mochilas, gritando como si los hubieran soltado de unas jaulas y dispuestos acampar a pocos metros de nosotros. Claro! caímos en cuenta que era sábado! como estamos totalmente perdidos en los días de la semana y no cumplimos rutinas... quizás un pequeño error ir justo en fin de semana. Dejamos nuestra tienda montada con los niños a los que les preguntamos cuantos días iban a estar, afortunadamente se marchaban el domingo. Ufff! Así que con nuestro picnic fuimos a disfrutar de los alrededores del pueblo, realmente precioso. Se llama Puerto Piramides porque está rodeado de unos acantilados en forma de Pirámides. Disfrutamos un poco del sol, de la playa y Matt podía ver desde la playa las ballenas con el teleobjetivo, yo no porque soy ciega, pero realmente las tienes allí al lado y hay muchísimas porque acaban de tener a sus crías. Nuestra siguiente misión: buscar la mejor opción para realizar el avistaje, preguntamos en la oficina de turismo y pudimos localizar un lugar quie te llevaban a ver las ballenas justo al atardecer y a un precio muy razonable. Nos aconsejaron que fuéramos ese mismo día porque era soleado y bueno y como en la Patagonía nunca se sabe ... hay que aprovechar.
La experiencia con las ballenas: Nos llevaron en una especie de lancha, no muy grande, cuando estabamos un poco alejados de la playa se paran motores y a esperar, 1 mint y ya asomaba la cabeza una ballena , cuando vi a ese enorme animal acercándose y queriendo comunicarse con nosotros se me salieron las lágrimas de la emoción. Son animales mágicos, pero ese solo fue el principio de más de dos horas rodeados de ballenas con una puesta de sol de fondo hermosa, creo que una de las experiencias más bonitas que he vivido. Casi las podíamos tocar y hubo un momento que estábamos rodeados de 6 ballenas madres con hijos, pasaban por debajo de la lancha y sacaban la cabeza a nuestro lado como saludando, nos miraban y jugaban, salió una a mi lado y expulsó el agua por el agujero que tienen en el lomo y me mojó la cara. Espectacular! El cielo estaba de color rosa, las ballenas al lado y en el fondo del mar más lejos se las veía saltar. Se nos llenó el corazón de felicidad a Matt y a mi. Terminada la experiencia, felices fuimos a preparar nuestra barbacoa y justo llovió. Esperamos un ratitoa que escampara y comimos.
Los siguientes días, que fueron 3, estuvimos muy tranquilos, caminamos por la playa, hicimos barbacoas, desde la playa podíamos ver una ballena jugando con el viento saltaba y se veía su cola y una gran explosión de agua luego. Es increíble ver algo así, por la noche en silencio se las puede escuchar, tienen un sonido fuerte ya que es un animal de 40 toneladas.
En nuestro penúltimo día conocimos a un señor alemán un poco extraño que vive en Japón, raro pero buena gente. Tenía el dato de un señor taxista que nos llevaba a hacer el recorrido por la península por un buen precio. Así que con el alemán fuimos a buscar dos personas más para que nos saliera super barato Se unió una parejita de franceses. Al día siguiente nos levantamos a las 7 de la mañana y recorrimos los tres puntos más importantes de la península. Punta norte donde puedes ver orcas y lobos marinos, punta caleta donde hay una colonia de pingüinos y luego la Caleta . Vas por unas carreteras de piedras rectas y a los lados hay guanacos, liebres y más animales que viven allí. El lugar es precioso, ves a todos esos animales en la naturaleza, los lobos marinos tomando el sol en la playa y nadando. Los pingüinos son bastante sociales, se acercó uno y cogió mi bolsa de la cámara. Matt estuvo forcejando con él para recuperar la bolsa y lo consiguió. .
Esta fue nuestra experiencia allí, seguimos nuestro recorrido y acumulando buenos momentos.
Besos.
Para terminar nuestro recorrido por la Patagonia hemos finalizado muy bien en Península Valdés un paraiso lleno de animales. Llegamos el pasado viernes en la madrugada a Puerto Madryn casi 24 horas subiendo desde Calafate, parece duro pero en realidad el transporte de bus es muy cómodo. Estamos sorprendidos con la atención que recibes como si viajaras en un avión, te dan comida, las sillas son muy cómodas y te ponen muchas películas, así que ya nos estamos acostumbrando a realizar largos recorridos porque las distancias son muy extensas.
Habíamos reservado en un hostel que se llama "Che Patagonia" en la pequeña ciudad en frente de la playa, mi mayor felicidad al llegar fue sentir la temperatura que había subido 10 grados y sentir la brisa marina.
En península Valdés tienes muchas cosas para hacer maravillosas y cuando llegas te quieren vender gran cantidad de planes, tours, aventura etc. muy maravillosos pero carísimos. Ya por experiencia y porque estamos justos de dinero, no decimos si a todo lo que nos venden y miramos opciones más económicas. Así que nuestro plan fue coger un bus a Puerto Pirámides que es una pequeña aldea a dos horas de Puerto Madryn, acampar y desde allí comprar el billete para hacer el avistaje de ballenas. Lo ideal es alquilar un coche y recorrer la península para ver los diferentes animales: orcas, pingüinos, lobos marinos, elefantes marinos, guanacos y muchos más. Pero alquilarlo entre dos no salía a cuenta y hacer el tour en un día en autobús con un guía tampoco nos atraía mucho, más aun cuando estamos intentando salir de ese tipo de circuitos turísticos. Pues así lo hicimos, llegamos a Puerto Pirámides, localizamos el camping y montamos nuestra tienda. El camping está justo detrás de unos arboles que bordean la playa es muy grande pero estaba casi vacio, un gustazo! con muchas parrillas repartidas por todas partes, un sol espectácular nos iluminaba y todo holía a verano playero. Estábamos en plena armonía cuando de repente llega un colegio de 50 niños (monstruitos) con enormes mochilas, gritando como si los hubieran soltado de unas jaulas y dispuestos acampar a pocos metros de nosotros. Claro! caímos en cuenta que era sábado! como estamos totalmente perdidos en los días de la semana y no cumplimos rutinas... quizás un pequeño error ir justo en fin de semana. Dejamos nuestra tienda montada con los niños a los que les preguntamos cuantos días iban a estar, afortunadamente se marchaban el domingo. Ufff! Así que con nuestro picnic fuimos a disfrutar de los alrededores del pueblo, realmente precioso. Se llama Puerto Piramides porque está rodeado de unos acantilados en forma de Pirámides. Disfrutamos un poco del sol, de la playa y Matt podía ver desde la playa las ballenas con el teleobjetivo, yo no porque soy ciega, pero realmente las tienes allí al lado y hay muchísimas porque acaban de tener a sus crías. Nuestra siguiente misión: buscar la mejor opción para realizar el avistaje, preguntamos en la oficina de turismo y pudimos localizar un lugar quie te llevaban a ver las ballenas justo al atardecer y a un precio muy razonable. Nos aconsejaron que fuéramos ese mismo día porque era soleado y bueno y como en la Patagonía nunca se sabe ... hay que aprovechar.
La experiencia con las ballenas: Nos llevaron en una especie de lancha, no muy grande, cuando estabamos un poco alejados de la playa se paran motores y a esperar, 1 mint y ya asomaba la cabeza una ballena , cuando vi a ese enorme animal acercándose y queriendo comunicarse con nosotros se me salieron las lágrimas de la emoción. Son animales mágicos, pero ese solo fue el principio de más de dos horas rodeados de ballenas con una puesta de sol de fondo hermosa, creo que una de las experiencias más bonitas que he vivido. Casi las podíamos tocar y hubo un momento que estábamos rodeados de 6 ballenas madres con hijos, pasaban por debajo de la lancha y sacaban la cabeza a nuestro lado como saludando, nos miraban y jugaban, salió una a mi lado y expulsó el agua por el agujero que tienen en el lomo y me mojó la cara. Espectacular! El cielo estaba de color rosa, las ballenas al lado y en el fondo del mar más lejos se las veía saltar. Se nos llenó el corazón de felicidad a Matt y a mi. Terminada la experiencia, felices fuimos a preparar nuestra barbacoa y justo llovió. Esperamos un ratitoa que escampara y comimos.
Los siguientes días, que fueron 3, estuvimos muy tranquilos, caminamos por la playa, hicimos barbacoas, desde la playa podíamos ver una ballena jugando con el viento saltaba y se veía su cola y una gran explosión de agua luego. Es increíble ver algo así, por la noche en silencio se las puede escuchar, tienen un sonido fuerte ya que es un animal de 40 toneladas.
En nuestro penúltimo día conocimos a un señor alemán un poco extraño que vive en Japón, raro pero buena gente. Tenía el dato de un señor taxista que nos llevaba a hacer el recorrido por la península por un buen precio. Así que con el alemán fuimos a buscar dos personas más para que nos saliera super barato Se unió una parejita de franceses. Al día siguiente nos levantamos a las 7 de la mañana y recorrimos los tres puntos más importantes de la península. Punta norte donde puedes ver orcas y lobos marinos, punta caleta donde hay una colonia de pingüinos y luego la Caleta . Vas por unas carreteras de piedras rectas y a los lados hay guanacos, liebres y más animales que viven allí. El lugar es precioso, ves a todos esos animales en la naturaleza, los lobos marinos tomando el sol en la playa y nadando. Los pingüinos son bastante sociales, se acercó uno y cogió mi bolsa de la cámara. Matt estuvo forcejando con él para recuperar la bolsa y lo consiguió. .
Esta fue nuestra experiencia allí, seguimos nuestro recorrido y acumulando buenos momentos.
Besos.

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